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Ante los ataques públicos de la exsenadora colombiana, María Fernanda Cabal, nuestra misión de observación electoral en Colombia se pronuncia.
COMUNICADO – Misión Internacional de Observación Electoral de COHESIA
Bogotá, 20 de junio de 2026
La Misión Internacional de Observación Electoral de COHESIA informa a la opinión pública nacional e internacional lo siguiente:
La Misión recuerda que fue debidamente acreditada, junto con la totalidad de sus observadores internacionales, mediante la Resolución No. 2957 del 12 de junio de 2026 expedida por la Sala Plena del Consejo Nacional Electoral de Colombia.
La misma resolución reconoce que el Observatorio Electoral de COHESIA “se dedica a la recopilación de informes técnicos, la difusión pública de hallazgos y la promoción de buenas prácticas electorales”. Que el Observatorio Electoral de COHESIA “desde París, Francia, proyecta un compromiso continental con la democracia, ofreciendo un espacio de análisis que trasciende fronteras y que busca garantizar elecciones libres y transparentes. De esta manera, el Observatorio Electoral de COHESIA se convierte en un actor clave en la construcción de confianza ciudadana y en la defensa de los principios democráticos en la región”.
La Misión recuerda igualmente que está sometida a un estricto deber de neutralidad, independencia e imparcialidad durante toda la duración de su mandato en el país, comprendido entre el 19 y el 22 de junio de 2026.
En consecuencia, la Misión no se pronuncia ni se pronunciará sobre los resultados electorales, las candidaturas en contienda o los debates políticos propios del proceso electoral de la segunda vuelta presidencial, así como lo hemos señalado insistentemente en anteriores declaraciones.
Sin embargo, la Misión considera que tiene la responsabilidad de expresarse públicamente cuando la integridad física, moral o profesional de sus observadores acreditados pueda verse comprometida.
En este contexto, la Misión ha tomado conocimiento de publicaciones difundidas en redes sociales por la exsenadora y política colombiana, María Fernanda Cabal, en las que diversas personas son señaladas como supuestos “observadores chavistas”, “agitadores” o eventuales responsables de legitimar un fraude electoral o promover hechos de violencia poselectoral. Además, se solicita en dichas publicaciones la expulsión de esas mismas personas.
Estas publicaciones mencionan expresamente a observadores acreditados de nuestra Misión, reproduciendo sus nombres, fotografías e información personal o supuestamente biográfica.
La Misión observa que dichas publicaciones en las redes sociales han alcanzado a cientos de miles de personas y que parte de su contenido ha sido amplificado por medios de comunicación y otros actores públicos.
La observación electoral internacional no puede ejercerse bajo amenazas, intimidaciones o procesos de estigmatización pública.
Los observadores electorales no son actores de la contienda. No son candidatos. No son autoridades electorales. Son observadores.
La crítica pública a las misiones de observación es legítima en una democracia. La puesta en riesgo de personas identificables no lo es.
Cuando un observador debidamente acreditado es señalado públicamente ante cientos de miles de personas, el riesgo deja de ser una hipótesis y se convierte en una cuestión de seguridad.
La democracia se fortalece mediante la observación electoral independiente; se debilita cuando los observadores se convierten en objeto de campañas de señalamiento.
La Misión considera que estas prácticas pueden afectar la reputación, la seguridad y la integridad moral de los observadores señalados, así como las condiciones necesarias para el ejercicio libre e independiente de la observación electoral.
En estricto cumplimiento de su deber de neutralidad, y sin pronunciarse sobre las posiciones políticas de la autora de las publicaciones mencionadas, la Misión solicita:
1. Que se retiren de inmediato las publicaciones en las que se señala a observadores debidamente acreditados y que se presenten las correspondientes excusas públicas a las personas afectadas.
2. Que el Consejo Nacional Electoral y las autoridades competentes ratifiquen públicamente la validez de las acreditaciones otorgadas y garanticen el pleno ejercicio de la observación electoral internacional en condiciones de igualdad y seguridad.
3. Que las autoridades competentes, los organismos de derechos humanos y la comunidad internacional realicen el seguimiento correspondiente para garantizar la protección de la integridad física, moral y profesional del conjunto de los observadores internacionales acreditados con la cual, hasta ahora, por ejemplo nuestra misión no ha contado.
4. Que se rechace toda forma de persecución, estigmatización o señalamiento infundado contra quienes desempeñan una labor democrática y transparente reconocida por las autoridades electorales colombianas.
La protección de los observadores electorales no constituye un privilegio otorgado a una misión determinada. Es una garantía fundamental de todo proceso democrático creíble.
Ningún observador debidamente acreditado debería verse obligado a elegir entre cumplir su misión y preservar su propia seguridad.
La seguridad de los observadores no es una cuestión partidista. Es una cuestión democrática.
La Misión Internacional de Observación Electoral de COHESIA reafirma finalmente su compromiso exclusivo con la observación independiente, el respeto a las instituciones colombianas, la transparencia electoral y los principios democráticos que fundamentan su mandato.
